Yo no comprendo cómo permitimos que nuestras ciudades se conviertan en cementerios de trapos deshilachados. Casi todas las avenidas principales muestran sus postes de alumbrado con todo tipo de trapos, llamados pancartas, colgando a la fuerza de cada uno de ellos. El espectáculo es horrendo. Hay trapos de hace años allí colgando y las autoridades no hacen nada. Según sé, el que decide poner esas pancartas en el poste le paga al municipio un impuesto para poder colgar esos paños espantosos. Con ese impuesto, dicen los del municipio, podrán pagar los costos de retirar las pancartas cuando el evento ya haya ocurrido. Lo que pasa es que no retiran nunca esos lienzos, y son la lluvia y el sol los que se encargan de pudrir esa tela hasta que desaparece. Pero queda la tablita y el alambre.
El resultado es una espantosa combinación de tela vieja y podrida, con palos en descomposición y alambres retorcidos lo que se ve colgando de los postes de las principales avenidas y autopistas, no sólo de Caracas, sino de casi todas las ciudades importantes del país.
Solución Propuesta
No pretendo que los organizadores de eventos dejen de usar los postes para anunciar sus espectáculos. Todo lo contrario. Pretendo que eso se formalice y se organice mejor.
Para ello sugiero lo siguiente:
- Fabricar los postes con una estructura porta-pancartas.
Pueden ponerse en cada poste dos o tres porta-pancartas para permitir que se coloquen varias en un mismo poste y así asegurar que todos podrán anunciarse. Deben ser hechas para ponerlas de forma rápida, segura y fácil.
- Entregarle a una cooperativa (endógena y todo eso) un contrato para poner y quitar las pancartas.
En cada ciudad, una o a varias cooperativas, pueden ocuparse de poner las pancartas y, sobre todo, de quitarlas. Esa cooperativa se mantiene con lo que el empresario que quiere poner las pancartas ya paga en impuestos al municipio. Son varios pájaros de un tiro: a) empleo para los cooperativistas endógenos; b) trabajo para el que hace los postes; c) una obra de interés para la ciudad (así el alcalde se anota una); d) se mantiene el ornato y la estética de la ciudad y e) las pancartas van a estar ordenaditas y bien puestas. Cuchi, pues.
Como pueden ver, este es el estilo que me gustaría ver en sus quejas. La queja, que es legítima y todos queremos conocer, pero además la solución propuesta. Así también entramos en la honda esa de la contraloría social, la inclusión y demás brebajes de la actualidad.
P.S.
En unos días pongo unas fotos para que vean a lo que me refiero (unas fotos de las pancartas viejas y podridas).